El largo viaje de lo cercano

El tren de la vida, en las cercanías.

Se abre paso la luz, entre las ramas y las hojas se asoma, agazapada antes de lucir de primavera, viene allí donde edificamos, al lugar donde construimos sueños, donde asentamos la mirada.

Aprender a ver, esencial, ojos del corazón, mirar sin atrapar, que hay un zorro que atisba el mundo entre cazadores y gallinas.

¿Quién domesticará la mirada?

Hacer sin hacer

Necesita sentirse único, y cada mañana, se levanta,, se mueve, a veces con sigilo, otras a prisa, sobre raíles, a la vera de un almendro en flor.

Escondida esencia, zarandeada por planes y proyectos, por marcos en pulgadas, en los que parece me muestro, y no soy yo, escondida esencia, que pasa entre un ayer siempre inacabado y un querer inagotable, agotado inagotable, ver sin ver, imperceptible esencia.

Cercanías en lejanías de andares distantes.

Pasa el almendro en flor, lejos yacen ya las populares quintas del sordo, ignorado, a la vera de unos pasos, el viento se llevó sus pétalos, y ahora hacen ascos al turrón de aquel pequeño niño,que mezcló lo inaudito, repostería que juntó, la caduca flor y las mieles perdurables.

Lo esencial, cercanía de tantas lejanías, junto al brocal del desierto, bajo mis pies caducos, libo la miel del presente, extraigo de mis lejanías, cercanía esencial, luz de tu perdurabilidad.

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